A Quien Pueda Interesar

Existe un lugar en Argentina, específicamente en la zona del Chaco, llamado “Bañado Estrella”. Dicho lugar es un estero en el cual siempre hay agua, y muchas veces inunda las poblaciones aledañas. ¿De dónde viene toda esa agua? Del denominado Río Pilcomayo.

El Río Pilcomayo, como señalan algunas personas, no se seca. Más bien hay temporadas en las cuales el caudal hídrico desciende de nivel y en otras aumenta generosamente. Hace aproximadamente 30 años, este río que, en un principio lo conocíamos y lo estudiábamos que era nuestra frontera con Argentina, hoy en día se divide en dos brazos: uno entra en territorio paraguayo y el otro en territorio argentino. Esto es de conocimiento público para cualquier persona, e inclusive debería ser de conocimiento y suma importancia para una Comisión que se dedica a, o debería de, mantener las aguas de este brazo en territorio nacional fluyendo todo el año, como sabemos que lo hacen nuestros pares argentinos.

Bañado Estrella – Chaco Argentino

Es cierto que una draga necesita de agua para poder trabajar, eso no está en discusión.  Actualmente, hay agua suficiente para realizar los trabajos. Sabemos inclusive que una draga convencional necesita de un río limpio, que no traiga cantidades de árboles o ramas que puedan ocasionar el mal funcionamiento de la misma. Pero esta draga, específicamente la que quedó varada a 10 metros del Río Pilcomayo, fue diseñada especialmente con una trituradora, y no hay prácticamente ningún tipo de rama, árbol, piedra, palo bobo u otra “excusa” que puedan detenerla.

Es claro que las empresas privadas no deberían y no les corresponde hacer el trabajo del Estado, pero con un presupuesto anual de 90.000 millones, una flota importante de maquinarias y tecnología a su disposición, el ente público a cargo no puede lograr que ni un hilo de agua ingrese al brazo del Río Pilcomayo. Sin embargo, nuestros pares argentinos con un presupuesto inferior y menor flota de maquinarias, logran que las aguas del río fluyan naturalmente en el brazo que les corresponde durante todo el año. Es por eso que, para los argentinos escuchar que el Río Pilcomayo se seca es una mentira, sin embargo para el paraguayo es una “verdad”.

Efectivamente, el sector privado no podrá, ni hará el trabajo que corresponde al Estado. Eso es netamente cierto. ¿Por qué? Porque los privados buscarán realizar un trabajo más eficiente con menos recursos. Las empresas privadas no necesitarían comprar camionetas último modelo solo para pasearse por la ciudad, no estarían gastando dinero público para hacer paseos en avión, y así estar en el verdadero lugar de trabajo unas pocas horas con el único fin de obtener un buen par de fotos.

Es una realidad que el apoyo logístico de la Comisión Nacional del Río Pilcomayo existió. Por supuesto que fue así. No hay dudas de eso, ya que una transportadora del ente fue la que llevó parte de la draga hasta la embocadura y sus máquinas ayudaron a que la draga llegue a orillas del río. Sería una mentira negar eso. Pero qué contradictorio de parte del director de la CNRP decir que apoyaron con sus maquinarias y operadores para luego decir que no se les pasó un Plan de Trabajo. ¿Cómo se entiende el apoyo logístico para algo que no estaba desde un principio autorizado?

Este ente confirma y reafirma, una y otra vez, que las órdenes fueron que las retro-excavadoras anfibias se retiraran del lugar para ir a la embocadura a “re-abrir” el cauce hídrico para que fluyan las aguas. De la misma manera que una draga necesita agua para poder trabajar, una retro-excavadora anfibia necesita del personal apto para el buen funcionamiento de la misma. La sorpresa y la gracia de todo esto es que esas anfibias están estacionadas sobre el cauce seco del brazo paraguayo sin hacer nada para volver a cavar una zanja que en segundos se vuelve a sedimentar cuando las aguas suben.

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Estas declaraciones contradictorias confirman un boicot al apoyar y acompañar el transporte de la draga para finalmente dejarla a pasos del río. ¿Por qué acompañar algo que no tenía permisos? ¿Por qué apoyar con logística, personal, instalaciones y alimentación un proyecto donde no existía una autorización por parte de estos mismos? Muy oportuna la burocracia y legalismo de esta institución. Exigen un plan de trabajo luego de iniciar ellos mismos el trabajo de apoyo.

Es por es que te decimos las cosas como las vemos, como dijo un gran presidente:

El pecado del silencio cuando deberían haber protestado hace cobardes a los hombres. —Abraham Lincoln

Un Chiste, Una Fábula, Una Historia

Aproximadamente eran las 16 hrs. de un día miércoles a fines del mes de marzo, cuando una comitiva de empresas privadas empezaron esta odisea de cargar una máquina de no menos de 42.000 kilos, una draga de 30 metros de largo por 7 metros de ancho. Impresionante tamaño y carga la que tenían en manos. Todo esto es un proyecto que locatarios de estancias privadas en el Chaco estaban iniciando para la limpieza del Río Pilcomayo.

La pregunta inicial aquí es, ¿por qué más de un par de empresas privadas hacen esto? Esto debería ser un trabajo que el sector público debería estar gestando y logrando, no un cuarteto de locos empresarios con un sueño de que en un cauce hídrico, como el Río Pilcomayo, esté circulando agua o que por lo menos más que un hilillo de agua corra por semejante lugar. Para este tipo de obras, y de semejante tamaño, existe un brazo del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, la Comisión Nacional del Río Pilcomayo.

Entonces, ¿dónde está esta Comisión en todo esto? Por supuesto, en ningún lado. No estuvo en la carga de la draga y menos en el acompañamiento del viaje hasta la embocadura del Río Pilcomayo, a no menos de 750 kilómetros de Asunción (470 kilómetros camino asfáltico, 280 kilómetros camino de tierra).

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En vista de que ningún personal o representante de la CNRP (Comisión Nacional del Río Pilcomayo) estuvo presente en esta odisea, ni como guía turístico para mostrar el camino, estos empresarios fueron de acompañantes hasta la embocadura del río. Ningún representante de la CNRP podría acompañar porque supuestamente el director de dicha Comisión estaba de vacaciones en las playas caribeñas, y su mano derecha, un tal ingeniero estaba supuestamente en un curso en Encarnación, irónicamente el mismo fin de semana del rally de esa ciudad.

Esta draga debería haber llegado 4 días después de su salida de los puertos de Asunción, pero por inclemencias del tiempo, los caminos de tierra hicieron que esto fuera más que una odisea, una travesía por las entrañas del Chaco Paraguayo.

En medio de barros, caminos clausurados y monte en ambos lados, se abrieron nuevos caminos para lograr este objetivo.

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Llegando al campamento de la CNRP, estos empresarios se encontraron con, no solamente la precariedad del lugar y de la atención a los funcionarios de la “Comisión”, sino también que estas personas no contaban con la suficiencia de víveres para alimentar a la treintena de personas que estaban llegando detrás y con la draga. ¿Cómo podría un solo encargado con su familia, que gana 2 millones de guaraníes al mes alimentar a los personales a su cargo, y también a las personas que estaban llegando al destacamento? Se la ve oscura y dura a esa tarea.

Después de 750 kilómetros, una tonelada de barro, 8 días, 30 personas, 4 camiones, una draga, una vaca, 6 millones y más, la draga logró atravesar las venas del Chaco y llegar a destino. Todo iba encaminado para que dicha máquina sea largada al Río Pilcomayo. El personal privado estaba en posición, las maquinarias estaban prestas, el camino ya era más corto, estaban a tan sólo 200 metros del río… sin embargo, llegando una comitiva de 4 personas del MOPC (Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones), llevan al encargado del campamento y a su personal para una supuesta evaluación por órdenes superiores. Obviamente, con el afán de hacer llegar la draga al río, los personales del sector privado, sin conocer el terreno, y a falta del encargado del lugar, intentaron lograr el objetivo final, y el camión con la draga encima (80.000 kilos aproximadamente) quedó varado en el barro a 200 metros.

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Luego de esta absurda interrupción, que llevó más de medio día hacerles firmar planillas y documentos a media decena de personal público, y con la ayuda integral del personal, la draga llegó a las explanadas del Río Pilcomayo para su luego desembarcamiento. Medio día de trabajo después, la draga ya estaba en posición.

12 tacos de madera, 4 globos de neumáticos, 6 gatos hidráulicos y 3 horas más fueron necesarios para que la draga quede en posición. Lo único que faltaba era que una topadora y 2 retro-excavadoras anfibias realicen el trabajo de empujar y estirar semejante máquina para que llegara al río. Ya estaba todo listo y en su lugar. A medida que iba cayendo la noche y el sol se despedía por una inmensa cantidad de nubes, pronosticando una tormenta, los trabajos fueron pospuestos para el largado oficial de la draga para el día siguiente.

Esa misma noche, estos empresarios salieron rumbo a Asunción, evitando así quedar varados en el barro por las lluvias que amenazaban caer en la zona.

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De vuelta en Asunción, llega la información de que todo el personal que estaba intentando largar la draga al río, salían del campamento de la CNRP, simple y llanamente porque llegaron órdenes del director de dicha comisión de que las máquinas no estaban para ese propósito, el de ayudar al sector privado para largar una máquina que haría más fácil el trabajo que el sector público debería estar haciendo y no lo estaba. Qué irónico, ¿no? Cuando alguien intenta ayudarte a hacer bien tu trabajo, lo único que haces sentado desde un escritorio, debajo de 90.000 millones de guaraníes, es dar una orden de que los trabajos y la ayuda que, es para tú beneficio, cesen. Más que irónico, es absurdo.

¿Cómo es posible que una Comisión Nacional, con un presupuesto de 90.000 millones de guaraníes anuales no pueda simplemente ayudar a unos “ineptos, inadaptados e inescrupulosos” empresarios a desembarcar una draga de aproximadamente 2.000.000 dólares? ¿No deberían con semejante presupuesto en sus bolsillos crear un nuevo río o comprar por lo menos 5 dragas para limpiar un río? ¿No deberían mantener las aguas fluyendo por el cauce hídrico? ¿No deberían estar fomentando el trabajo para la zona? Con 90.000 millones de guaraníes el Río Pilcomayo debería estar desembocando nuevamente en el Río Paraguay, cosa que hace decenas, si no es más, de años no ocurre.

Como dijo una vez una colega (si podría llamarme colega de ella), utilizando una frase del ya difunto presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy:

“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. —John F. Kennedy

Y es así cuando todo el esfuerzo, económico y físico, de 10 días para lograr un bien por tu país, queda en la nada, a tan solo 10 metros de lograr el objetivo final. Es como correr una carrera de 100 metros, estar en los 99 metros y no llegar a la meta. Irónico, ¿no?