Un Chiste, Una Fábula, Una Historia

Aproximadamente eran las 16 hrs. de un día miércoles a fines del mes de marzo, cuando una comitiva de empresas privadas empezaron esta odisea de cargar una máquina de no menos de 42.000 kilos, una draga de 30 metros de largo por 7 metros de ancho. Impresionante tamaño y carga la que tenían en manos. Todo esto es un proyecto que locatarios de estancias privadas en el Chaco estaban iniciando para la limpieza del Río Pilcomayo.

La pregunta inicial aquí es, ¿por qué más de un par de empresas privadas hacen esto? Esto debería ser un trabajo que el sector público debería estar gestando y logrando, no un cuarteto de locos empresarios con un sueño de que en un cauce hídrico, como el Río Pilcomayo, esté circulando agua o que por lo menos más que un hilillo de agua corra por semejante lugar. Para este tipo de obras, y de semejante tamaño, existe un brazo del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones, la Comisión Nacional del Río Pilcomayo.

Entonces, ¿dónde está esta Comisión en todo esto? Por supuesto, en ningún lado. No estuvo en la carga de la draga y menos en el acompañamiento del viaje hasta la embocadura del Río Pilcomayo, a no menos de 750 kilómetros de Asunción (470 kilómetros camino asfáltico, 280 kilómetros camino de tierra).

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En vista de que ningún personal o representante de la CNRP (Comisión Nacional del Río Pilcomayo) estuvo presente en esta odisea, ni como guía turístico para mostrar el camino, estos empresarios fueron de acompañantes hasta la embocadura del río. Ningún representante de la CNRP podría acompañar porque supuestamente el director de dicha Comisión estaba de vacaciones en las playas caribeñas, y su mano derecha, un tal ingeniero estaba supuestamente en un curso en Encarnación, irónicamente el mismo fin de semana del rally de esa ciudad.

Esta draga debería haber llegado 4 días después de su salida de los puertos de Asunción, pero por inclemencias del tiempo, los caminos de tierra hicieron que esto fuera más que una odisea, una travesía por las entrañas del Chaco Paraguayo.

En medio de barros, caminos clausurados y monte en ambos lados, se abrieron nuevos caminos para lograr este objetivo.

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Llegando al campamento de la CNRP, estos empresarios se encontraron con, no solamente la precariedad del lugar y de la atención a los funcionarios de la “Comisión”, sino también que estas personas no contaban con la suficiencia de víveres para alimentar a la treintena de personas que estaban llegando detrás y con la draga. ¿Cómo podría un solo encargado con su familia, que gana 2 millones de guaraníes al mes alimentar a los personales a su cargo, y también a las personas que estaban llegando al destacamento? Se la ve oscura y dura a esa tarea.

Después de 750 kilómetros, una tonelada de barro, 8 días, 30 personas, 4 camiones, una draga, una vaca, 6 millones y más, la draga logró atravesar las venas del Chaco y llegar a destino. Todo iba encaminado para que dicha máquina sea largada al Río Pilcomayo. El personal privado estaba en posición, las maquinarias estaban prestas, el camino ya era más corto, estaban a tan sólo 200 metros del río… sin embargo, llegando una comitiva de 4 personas del MOPC (Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones), llevan al encargado del campamento y a su personal para una supuesta evaluación por órdenes superiores. Obviamente, con el afán de hacer llegar la draga al río, los personales del sector privado, sin conocer el terreno, y a falta del encargado del lugar, intentaron lograr el objetivo final, y el camión con la draga encima (80.000 kilos aproximadamente) quedó varado en el barro a 200 metros.

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Luego de esta absurda interrupción, que llevó más de medio día hacerles firmar planillas y documentos a media decena de personal público, y con la ayuda integral del personal, la draga llegó a las explanadas del Río Pilcomayo para su luego desembarcamiento. Medio día de trabajo después, la draga ya estaba en posición.

12 tacos de madera, 4 globos de neumáticos, 6 gatos hidráulicos y 3 horas más fueron necesarios para que la draga quede en posición. Lo único que faltaba era que una topadora y 2 retro-excavadoras anfibias realicen el trabajo de empujar y estirar semejante máquina para que llegara al río. Ya estaba todo listo y en su lugar. A medida que iba cayendo la noche y el sol se despedía por una inmensa cantidad de nubes, pronosticando una tormenta, los trabajos fueron pospuestos para el largado oficial de la draga para el día siguiente.

Esa misma noche, estos empresarios salieron rumbo a Asunción, evitando así quedar varados en el barro por las lluvias que amenazaban caer en la zona.

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De vuelta en Asunción, llega la información de que todo el personal que estaba intentando largar la draga al río, salían del campamento de la CNRP, simple y llanamente porque llegaron órdenes del director de dicha comisión de que las máquinas no estaban para ese propósito, el de ayudar al sector privado para largar una máquina que haría más fácil el trabajo que el sector público debería estar haciendo y no lo estaba. Qué irónico, ¿no? Cuando alguien intenta ayudarte a hacer bien tu trabajo, lo único que haces sentado desde un escritorio, debajo de 90.000 millones de guaraníes, es dar una orden de que los trabajos y la ayuda que, es para tú beneficio, cesen. Más que irónico, es absurdo.

¿Cómo es posible que una Comisión Nacional, con un presupuesto de 90.000 millones de guaraníes anuales no pueda simplemente ayudar a unos “ineptos, inadaptados e inescrupulosos” empresarios a desembarcar una draga de aproximadamente 2.000.000 dólares? ¿No deberían con semejante presupuesto en sus bolsillos crear un nuevo río o comprar por lo menos 5 dragas para limpiar un río? ¿No deberían mantener las aguas fluyendo por el cauce hídrico? ¿No deberían estar fomentando el trabajo para la zona? Con 90.000 millones de guaraníes el Río Pilcomayo debería estar desembocando nuevamente en el Río Paraguay, cosa que hace decenas, si no es más, de años no ocurre.

Como dijo una vez una colega (si podría llamarme colega de ella), utilizando una frase del ya difunto presidente de los Estados Unidos de América, John F. Kennedy:

“No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate qué puedes hacer tú por tu país”. —John F. Kennedy

Y es así cuando todo el esfuerzo, económico y físico, de 10 días para lograr un bien por tu país, queda en la nada, a tan solo 10 metros de lograr el objetivo final. Es como correr una carrera de 100 metros, estar en los 99 metros y no llegar a la meta. Irónico, ¿no?

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